Llámenos

Sortilegio Malayo

Los rascacielos más altos, el mejor aeropuerto del mundo, magníficas autopistas y ferrocarriles, y alto nivel sanitario, coexisten con tribus que viven exclusivamente de lo que cazan y pescan, y con gentes cuya máxima afición es volar una cometa centenaria (llamada “wau”) y jugar a una peonza gigante, conocida como “gasing”.

Malasia es una apasionada mezcla de razas y religiones que conviven en aceptable paz y armonía. Los grupos étnicos más importantes son los malayos, los chinos y los indios. En Sabah y Sarawak hay, sin embargo, docenas de grupos étnicos indígenas con su propia cultura y patrimonio artístico.

Si a todo este bagaje cultural y antropológico, añadimos islas de ensueño con sus blancas playas y arrecifes intactos, junto a selvas tropicales con algunas de las plantas y animales exóticos – la flor de la rafflesia tiene un metro de diámetro -, podemos decir que este destino nos ofrece casi todo.

Tanto si el viajero es un amante de la arquitectura, la antropología o un ecologista convencido, cuando llega, encuentra un pueblo cordial y atento, con hoteles excelentes, magníficas comunicaciones y compras libres de impuestos.