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Namibia diferente

La República de Namibia se encuentra dentro de la franja desértica del trópico de Capricornio y en su mayor proporción se compone de mesetas. La población, por tanto, se concentra básicamente en el norte y en el centro, ya que en estas zonas se registran las lluvias más abundantes. Hasta los años 60 la base de la economía del país se había fundamentado en la pesca y la ganadería.

Posteriormente, se amplió con la explotación minera, ya que el país dispone de importantes reservas de cobre, plomo, zinc, cadmio y uranio, entre otros minerales.

Una de las áreas visitadas, el norte, posee regiones poco habitadas a causa de la falta de accesibilidad y de infraestructuras viales, como la del río Kunene, donde habitan los Himbas, así como el Parque Nacional de Etosha, uno de los mejores emplazamientos para observar a los llamados cinco grandes animales africanos.

A lo largo de todo el litoral atlántico se encuentra el desierto de Namib, un paisaje virgen con enormes dunas de arena, que alberga la Costa del Esqueleto. En conjunto, es un país de grandes contrastes, con ciudades modernas, como Windhoek, la capital, y zonas agrestes y secas como recién sacadas del planeta Marte.

Pensado para evitar largos y pesados recorridos en coche, el viaje permite descubrir, desde las alturas, la aventura y la naturaleza en la parte más occidental del país y visitar en tierra los parajes más singulares divisados desde el aire.

La costa atlántica, el desierto del Namib, las reservas naturales y algunos lugares remotos van a ser accesibles gracias a la avioneta privada de uso exclusivo en la que se viaja.

Desde este punto de observación tan privilegiado, descubrimos una faceta tridimensional del paisaje, que acentúa la sensación de no tener barreras y de poder alcanzar el infinito panorama que se observa. Al margen de circuitos masificados, la particularidad del viaje reside, además, en el intenso y especial modo de cómo se vive.

Excursiones a pie o en barca y safaris en 4×4, proporcionan una visión complementaria y viva de Namibia, un país desierto, inexplorado, pero fascinante.