Llámenos

El Caribe más “virgen”

Cierre los ojos e imagine playas paradisíacas, de aguas tranquilas, cristalinas y poco profundas. Un archipiélago lleno de arrecifes que embellecen las orillas y decoran las cuevas, mientras los picos y precipicios adornan sus aguas. Ua islote cuyo perfil geológico submarino parece estar esculpido con suma exquisitez, y cuya costa está adornada por grandes moles de granito en forma de promontorios… Las Islas Vírgenes Británicas. El mar Caribe de los bucaneros británicos en todo su esplendor: God save the Queen.

El centro neurálgico de esta aventura es una isla llamada cariñosamente (según las guías turísticas al uso) “Virgin Gorda”, en alusión a su forma voluminosa. Su principal atractivo son los ” Baths “, enormes bloques de roca esparcidos en el mar que forman pequeñas lagunas naturales en los que el baño adquiere otra dimensión.

Sol, playa, y, a diferencia de otros paraísos lúdicos, mar. El mar es un protagonista singular porque permite una doble actividad: navegar a vela entre las islas con un excelente viento acanalado en sus aguas profundas y estrechas, y bucear. Aunque, los lugares para bucear abundan en todo el archipiélago, Virgin Gorda tiene suficientes cavidades marinas, como para que los ojos de los amantes del mar se mantengan abiertos durante días.