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OMAN – exótico y desconocido

Omán es tierra de contrastes. Cuatro colores dibujan este país exótico y desconocido. El marrón de la arena y las montañas, el verde de las palmeras, el blanco de los edificios y el azul del cielo y del mar.

 

Recientemente uno de nuestros asesores, Jordi Lázaro, viajó a este sultanato: “Quería descubrir personalmente qué esconde este lugar tan particular, Omán, y ha sido una verdadera maravilla.”

 

Para muchos Omán es sinónimo de desierto y arena. Cierto es que la mayoría del territorio es árido, enormes extensiones de dunas conforman el paisaje, pero hay mucho más que descubrir. El destino, dispone de una gran extensión de costa, la costa bañada por el mar de Omán y el mar de Arabia. Impresionantes extensiones de playas vírgenes, aunque mucho del encanto, lo encontramos entre dunas y estrellas.

 

“Fue una gran aventura adentrarse en el desierto, hasta llegar a la zona llamada Cuartel Vacío; kilómetros y kilómetros de arena. Casi cinco horas de trayecto en coche hasta llegar, estábamos solos el guía, el coche y los pocos pasajeros que íbamos en él. La sensación de aventura y la expectación por saber a dónde íbamos y lo que nos íbamos a encontrar fue total. En cuartel Vacío disfrutamos de una experiencia única bajo las estrellas.”

 

Omán es también cultura, una cultura árabe ancestral que se ha conservado mejor que en los Emiratos vecinos. En la capital, Mascate o Muscat, en las orillas del golfo de Omán, encontramos el bullicio de la ciudad en sus calles y mercados.

 

“Cuando regresamos del desierto buscábamos el ajetreo de la ciudad y nos detuvimos en Muscat. El ir y venir de la gente en el Zoco, su preciosa mezquita y la majestuosa Ópera House nos encantaron. Los edificios inmensos e impecables son una maravilla. Es imprescindible perderse por las calles de la capital, y admirar los detalles arquitectónicos y decorativos que nos van sorprendiendo.”

 

 

Para los amantes del trekking, Omán ofrece muy buenas opciones. “Continuamos la aventura en las montañas, las Montañas Al Hajar, que rodean la capital y antiguos poblados .Durante el ascenso nos encontramos con pequeñas y variopintas aldeas, unas habitadas y otras en ruinas que nos dejaron entrever que significa habitar en esas montañas.”

 

Y no podemos despedirnos de este periplo árabe, sin ir un oasis, la última recomendación de Jordi. “No hay nada mejor en Omán, que disfrutar de un buen baño en un oasis, rodeado de verdes palmeras  bajo el cielo azul.”

 

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